Cómo meditar sin perder un minuto de tu ocupada agenda

¡Saludos!

Sé que puede ser difícil integrar una práctica de meditación sentada diaria dentro de una agenda que, por lo general, ya está copada.

Por esta razón, voy a compartir contigo como puedes meditar para cultivar los increíbles beneficios mentales y emocionales… sin ocupar tiempo extra en tu agenda.

Te ofreceré tres consejos sencillos para usar esos pequeños momentos (que ya llenan tu día) para mejorar tu claridad mental, tranquilidad y calma.

Llamémoslos: Momentos de Meditación.

Son esos momentos a lo largo del día en los que haces algo que no requiere tu enfoque activo. Como cuando estás de pie en el bus, haciendo cola en el banco, lavando los platos o arriba del auto.

Estoy hablando de esos momentos que rápidamente llenamos sacando nuestros teléfonos, navegando por los redes sociales o dejando que la mente se desborde de preocupaciones o pensamientos persistentes. En estos momentos puedes hacer algo más que simplemente pasar o, como se dice popularmente, ‘matar’ el tiempo… y en su lugar, puedes usarlos para conectarte conscientemente a una mayor presencia y bienestar interior.

Tips para los Momentos de Meditación

  • Haz nada

¿Conoces esa sensación algo incómoda de estar sentado en una sala de espera o parado en una parada de bus cuando tu mente salta para encontrar algo que hacer? Años de entrenamiento social y hábito tienen a nuestra mente constantemente buscando sensaciones y distracciones fuera de nosotros. 

Este es exactamente el hábito inconsciente que reeducamos a través de la meditación para cultivar una mente más relajada y tranquila.

Puedes hacer este mismo entrenamiento con tu mente, incluso fuera de una práctica tradicional de meditación sentada. 

Prueba esto: la próxima vez que estés en una situación que no requiera tu participación mental activa, intenta no hacer nada durante unos minutos. Elige conscientemente no mirar el teléfono, no encender la música ni leer algo.

 

Sí, me refiero a que te sientes ahí… con los ojos abiertos o cerrados. Siente lo que es simplemente ser y observa todas las cosas que tu mente te dice acerca de ese acto. 

Nota lo que sientes. Esta es una manera fantástica de practicar cómo ser el observador (y eventualmente el director) de tu mente ¡en lugar de saltar para obedecer todos sus caprichos y deseos!

 

  1. Enfócate en tu respiración

Una cosa en la que puedes concentrarte mientras estás en algún asiento o de pie sin hacer nada, es en tu respiración. 

Siente la respiración entrando a través de tu nariz al inhalar, mientras tu pecho se eleva y te observas exhalando, y cómo tu cuerpo se relaja suavemente. Toma nota. Observa. Disfruta de las diferentes sensaciones a medida que tu respiración se mueve a través de tu cuerpo.

No necesitas hacer o cambiar nada de tu respiración. Solo nótala. Ve si puedes sentir curiosidad acerca de las miles de pequeñas actividades milagrosas que ocurren en tu cuerpo mientras respiras.

Esta es una de las maneras más simples y efectivas de estar más presentes en lo que está sucediendo dentro de nosotros, lo cual puede ser profundamente relajante y calmante para nuestra mente.

 

  1. Siente curiosidad por el mundo que te rodea

Nos perdemos muchos de los maravillosos detalles de la vida cuando nos extraviamos dentro de nuestros propios pensamientos y sentimientos. El sonido de las hojas crujiendo suavemente en el viento. El calor del sol en tu cara. El sonido de la risa de un niño pequeño. El salpicado de colores en algún cartel publicitario cercano.

Date este tiempo para simplemente asimilar todo lo que está sucediendo a tu alrededor. Las vistas, los olores, las sensaciones, los sonidos del mundo. Como dice mi maestra Sai Maa, “mira por mirar”. 

Esto significa que no agregues tus pensamientos u opiniones ni trates de entender cuando mires. Solo disfruta el simple acto de experimentar.

Te invito a que pruebes estos Momentos de Meditación a lo largo de tu día esta semana y te des cuenta de lo que experimentas.